Uso de la trazabilidad para resolver el problema del plástico

Según el World Economic Forum, al menos ocho millones de toneladas de plástico se desvían al océano cada año. Para poner ese número en perspectiva, imagínese tirar el contenido de un camión de basura al océano cada minuto.

Y lo que no termina contaminando el océano y amenazando la vida marina termina emitiendo gases de efecto invernadero a medida que se descompone lentamente en los vertederos: la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos informa que los alimentos y los empaques/envases representan casi el 45% de los materiales de los vertederos en ese país.

En términos financieros, el WEF estima que estos desechos cuestan a la economía mundial entre 80.000 y 120.000 millones de dólares.

Es evidente que los empaques de plástico representan un problema para la economía, el medio ambiente y, cada vez más, para las empresas que no están en sintonía con la creciente demanda de los consumidores y la sociedad de encontrar alternativas más sostenibles.

Algunas empresas y organizaciones han tomado la delantera en impulsar a la industria de alimentos y bebidas hacia tales alternativas. Por ejemplo, el programa Loop de TerraCycle ofrece a los consumidores de algunas regiones la oportunidad de ordenar sus alimentos favoritos de marca en envases reutilizables; y varias cadenas de tiendas de comestibles han comenzado a permitir a los clientes llevar sus propios recipientes al mostrador de charcutería.

Estas iniciativas están apareciendo en los titulares y ganando fuerza, y cualquier empresa que esté atenta a sus resultados haría bien en prestar atención a lo que se ha convertido en un tema recurrente y creciente de las expectativas de los consumidores que no muestra signos de disminuir.

Todo esto forma parte del movimiento global hacia la creación de una economía circular en la que los productos son reciclados, reutilizados o readaptados, en lugar de ser desechados en el flujo de residuos, minimizando así el desperdicio total. Como cualquier movimiento, viene con sus desafíos. La economía circular de los envases, en particular, requiere que las empresas de alimentos y bebidas no sólo reconsideren y reinviertan en sus operaciones de envasado, sino que descubran cómo gestionar y controlar una forma totalmente nueva de mover sus productos a través de la cadena de suministro.

La trazabilidad digital tendrá un papel clave en la economía circular de los envases, ya que permitirá a las empresas gestionar sus activos, optimizar la vida útil de sus nuevos envases multiuso, obtener información valiosa sobre el mercado, como, por ejemplo, dónde se encuentra su envase en la cadena de suministro en un momento dado, cuántas veces se ha reutilizado un envase y dónde se producen o es probable que se produzcan desperdicios y pérdidas.

Al asignar un identificador único a cada artículo, la serialización permite la trazabilidad y, por lo tanto, es el primer paso hacia el establecimiento de un sistema capaz de seguir los envases de los productos a lo largo de su recorrido en la cadena de suministro, tal y como se hace en industrias como la farmacéutica y otras ciencias de la vida, donde normativas cada vez más estrictas lo exigen.

La industria de alimentos y bebidas puede beneficiarse de las mismas herramientas que permiten a las organizaciones de ciencias de la vida reducir la cantidad de desperdicios, optimizar los procesos, evitar la falsificación y el fraude, y gestionar mejor las retiradas de productos del mercado.

Como única empresa con la capacidad de proporcionar una verdadera trazabilidad digital de principio a fin, OPTEL desarrolla y utiliza potentes tecnologías de serialización y trazabilidad para seguir los productos y envases en cada paso de la cadena de suministro, desde las materias primas hasta el usuario final y más allá.

Estas tecnologías son la clave para gestionar el nuevo modelo de envases multiuso, que con el tiempo se convertirá en un modelo totalmente circular capaz no sólo de reducir los residuos, sino también de reforzar el compromiso y la confianza de los consumidores mediante la consignación de productos (devolución de envases a cambio de un depósito reembolsable) y la introducción de los denominados envases inteligentes.

Esta prometedora innovación, también conocida como envase inteligente o activo, utiliza códigos de barras y tecnologías sofisticadas para monitorear e informar sobre el estado de los productos alimenticios durante el transporte, el almacenamiento e incluso en las estanterías, lo que permite a las empresas y a los consumidores saber si un producto alimenticio está fresco o ya no.

Las tecnologías disruptivas y potenciadoras, como la trazabilidad digital de principio a fin, son el futuro de la producción y el consumo sostenibles de alimentos, la reducción de desperdicios y pérdidas, y la gestión eficiente y rentable de la cadena de suministro.

Los primeros en adoptar estas tecnologías obtendrán una ventaja competitiva en el sector de alimentos y bebidas, ganando la confianza del consumidor y disfrutando de una mayor eficiencia operativa, a la vez que contribuyen a la nueva realidad de una economía cada vez más circular.

 

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